Entre el guerrero y el cazador vislumbraban en el horizonte más que una nueva aventura, pero entre ellos había una distancia más grande que la que se podía medir entre armadura y ropaje, mientras recorrían la extensa llanura el guerrero pregunto: ¿porque posees tan gran honor y pese a esto vives de esta manera?,
El cazador cayó por un instante, sumió la mirada en su arco y con voz sabia respondió: he aquí el arco que alguna vez defendió mi pueblo, si lo revistieses de oro y plata una vez lo uses este se quebrara y se romperá, pero sí en cambio lo cubre una capa de madera esta resistirá y obsequiara toda su máxima resistencia;
Así concluyo el cazador y guardo silencio, entonces el guerrero comprendió y pensó; continuaron su viaje en busca de aquel que perturbaba a su majestad imperial, en este camino encontraron a un pequeño sacerdote al cual le molestaba un jabalí, así que paralelo a su misión el cazador cogió su fiel arco lo sostuvo firmemente y sin pensarlo más lanzo una flecha la cual salvo a este personajito.
El guerrero perplejo por el comportamiento de este le dijo, porque lo has hecho si nuestra misión es encontrar al cazador no matar jabalíes, el cazador en su profundo silencio tan solo se disculpo con el guerrero y siguió tan solo aceptando la gratitud del pequeño sacerdote.
Más adelante en su camino se encontraron con un cazador al cual le preguntaron por su conducta, este sin parecer ocultar nada respondió que tan solo se dedicaba a la caza para sobrevivir, siendo este un buen hombre se marcho sin problema y salió de inmediato de las sospechas de estos dos aventureros. Continuando por la llanura guiados solo por su retentiva y sus deseos de atrapar a aquel tan malvado que se atreve a molestar a su majestad imperial, así que continuaron, de repente se encontraron con unos horribles gigantes pero antes de que el guerrero comenzara a honrar a quien forjo su espada el cazador le dijo:
Para noble guerrero no os adelantéis a vuestro destino, como te dije antes no os fijéis en las vestimentas; el cazador sin ningún cuidado se acerco a uno de estos gigantes y le pregunto: ¿buen día gigante perdón por importunaros, pero decidme habéis visto a algún cazador haciendo alguna tipo de actividad sin autorización?
A lo que el gigante viendo el gesto de este respondió: El único cazador que he visto sois vos así que mi humilde memoria no será útil perdóname noble…
El guerrero sin habla se preguntaba el porqué tratar con tanto respeto a un simple gigante…
Un instante más tarde el cazador agradeció el tiempo del gigante y partió, siguiente a esto le dijo al guerrero: Sigamos nuestro camino que aquí no se encuentra tal insensato cazador.
Esto continúa…